Una vez que le pusieron la última vacuna de cachorro por fín pudimos sacarlo a la calle sin peligro de que enfermase. Su primer contacto con el mundo más allá de los muros del jardín fue la sierra de la Calderona.
Estuvimos andamo por unos senderos y Botán se lo pasó genial. Lo olía todo, se paraba cada dos pasos a mirar, oler, chupar. Decidimos desvianos del camino principal y adentrarnos un poco más campo a través. Me preocupaba que sus patas no aguantasen lo abrasivo que era el suelo que pisabamos pero como buen labrador, ni se enteró. Las patas de Botán es lo que más llama la atención de la gente, son gruesas, redondas y fuertes.
Me encanta verlo caminar, un paso medio trotando, cabeza alta, cola hoizontal y mirada serena. La mirada de Botán es especial, es un perro muy jugetón, mordedor pero cuando le haces pensar con juegos, dandole premios etc, tiene una mirada inteliente. Seguramente todos vean a sus perros igual pero lo cierto es que en las clases de sociabilización a las que los llevamos cuando andan todos los perros juntos Botán me parece el más elegante, el más guapo y el que más porte tiene de todos, a pesar de sus 16 kilitos,


