Hoy Monika, Botán y yo hemos subido desde Olocau a la Fuente del Sentig. El paseo ha durado dos horas. El clima genial, buen tiempo, al final sol, pero el protagonista una vez más nuestro labrador Botán. El nos sigue incansable haciendo algunas incursiones en el campo virgen. Andar por tierra batida le encanta, debe de ser la sensación de que se le hundan las patas en la tierra. Decidimos ir más allá de la fuente pero a la bajada y al ver que habia agua decidimos acercar a Botán. A Botán como buen labrador le encanta el agua. Normalmente si el camino tiene charcos, el no se lo piensa mucho y no hace por esquivarlos y si hay alguna poza donde mojarse se vuelve loco de alegría.


Las fotos están hechas con el teléfono, de ahi la pobre calidad. El fin de semana que viene le toca playa, a ver que tal su primera experiencia con agua salada y arena.
